Sin duda, uno de los sitios más entrañables y mágicos en los que he estado. Platos sin fin, puedes repetir las veces que quieras, postres caseros, café de pota y visita a la Bodega!
Lo mejor de todo, estaba solo de parloteo con la dueña, su marido y sus hijos. Chupito incluído, precio 7€!!!!
Ensaladilla
merece la pena ir sólo por el entorno
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